
Artículo de Opinión 26/11/2025 Lily Forado
Recientemente he finalizado el libro “La historia de la Doma Clásica Española”, una obra que página tras página te sumerge en la vida de cada uno de sus protagonistas, referentes indiscutibles de nuestro país.
Nombres como Justiniano Rodríguez, Maya Grasset, Víctor Álvarez, Luis Lucio, Bobby Fernández de Bobadilla, Juan Matute, Beatriz Ferrer-Salat, Rafael Soto, Ignacio Rambla, Juan Antonio Jiménez, Rosin Frade o Jan Bemelmans. Cada uno de ellos comparte su historia: cómo un día mordieron esa manzana llamada doma clásica y desde entonces nunca pudieron soltarla.
Las anécdotas y vivencias que se recogen son ORO PURO. En aquella época no existían los medios, entrenadores ni recursos de los que hoy disfrutamos. Sin embargo, lo que sí había era pasión, entrega y un deseo irrefrenable por aprender.
Página tras página, relato tras relato, comprendes cómo estas figuras se forjaron mediante esfuerzo, y por ello son lo que son: referentes. La época dorada de la doma clásica española entre los años 90 y los primeros 2000 no fue casualidad. Fue el resultado de un grupo de soñadores que creyeron en su talento y lo llevaron al más alto nivel.
España cuenta hoy con un grupo de jinetes con un talento desorbitado y una calidad indiscutible. El nivel técnico está, la pasión también. Pero la falta de una planificación meticulosa en este último ciclo ha sido evidente.
Los grandes campeonatos ya han finalizado, y por ello hacer una autocrítica es necesaria. Los resultados han sido los que han sido, y no podemos criticar a los jinetes que con su esfuerzo han encarado la línea central del Cto. DE Europa tanto de Adultos como de Menores y lo han hecho lo mejor posible. La crítica va un poco más allá.
Recientemente, la Federación Ecuestre de Estados Unidos (USEF) ha anunciado la actualización de sus programas de doma clásica de cara a 2026, con la mirada puesta en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Su estructura es un ejemplo de planificación a corto, medio y largo plazo. No hablan de equipos A, B o C, sino de programas Élite, Pre-Élite, Desarrollo, Caballos Jóvenes Emergentes y Jóvenes Jinetes. Cada lista se elabora en base a resultados de los últimos 12 meses. Los objetivos son claros: destacar en la Copa de Naciones del Global Dressage Festival de Wellington, lograr posiciones de Top 10 en la Final de la Copa del Mundo en Ft. Worth o situarse entre los seis mejores equipos en el Campeonato del Mundo. Todo ello con un enfoque principal: aumentar el grupo de binomios consolidados en Gran Premio. Para entrar en el programa Pre-Élite se exige una media mínima del 71 %, mientras que los binomios con potencial para superar el 74 % acceden al Élite. Una estructura escalonada, clara y efectiva
Mientras Estados Unidos cuenta con una estructura sólida y una hoja de ruta perfectamente definida, en España la situación es bien distinta. Al otro lado del Atlántico todo parece medido al milímetro; en cambio, en nuestro país, la doma clásica navega entre la ilusión y la improvisación.
Capitulo I: Adultos.
Este 2025 se podría definir en varios capítulos. El primero de ellos, el de los adultos. Hasta mediados de Marzo, debido a las elecciones presidenciales, la planificación deportiva estuvo en stand by y por ende complejo a la hora de planificar.
Como cada año, Enero comienza con un gran número de binomios y caballos prometedores. Pero a medida que se acerca el verano, muchos van cayendo como piezas de dominó, y al final solo quedan cuatro caballos ¿Por qué sucede esto? ¿Qué origina esta situación?
Sin entrar en críticas, lo que está claro es que en los últimos años la falta de una planificación estable ha sido el gran talón de Aquiles. Cada temporada arranca casi desde cero, sin continuidad ni una hoja de ruta definida a cuatro años vista. Los jinetes se desgastan: concursos sin parar, kilómetros arriba y abajo… y, aun así, cuando llegan los meses decisivos, Mayo y Junio, cuesta entender los criterios de selección. Todo es secreto de sumario, ya sea en listas largas, cortas o intermedias.
El Campeonato de España se ha convertido en el verdadero punto de partida, el momento a partir del cual se toman decisiones, algo lógico considerando que allí compiten todos entre sí y se puede medir el nivel de forma directa. No obstante, todo se decide a partir de Junio, lo que deja la sensación de que la parte inicial del año cumple un papel meramente efímero, sin un impacto tangible en las decisiones clave de selección; da igual si haces CDIW o CDI4 fuera de la península ibérica ( no cuenta Portugal)
En los años dorados de España, existía un ranking nacional . El ranking de la Copa ANCCE es un buen ejemplo y los resultados están allí. El ranking genera motivación y estrategia. El movimiento en las posiciones crea emoción y competencia sana. Recuperar ese sistema, como hacen en Estados Unidos con su ranking de GP, podría ser un gran estímulo. La organización es clave, pero también hay que saber escuchar por ambas partes y trazar un plan. No se puede contentar a todo el mundo, pero lo que está claro es que ambas partes han de comunicarse.
2025 ha sido de paso, pero el gran objetivo es 2026 e incluso diría yo más 2027 con la mirada puesta para los JJOO de Los Angeles. El año que viene situarse entre los 6 primeros no es imposible, pero es complejo valorando los resultados de este pasado Cto. de Europa. No obstante, nunca digas nunca. Tras mirar el presente con lupa, toca volver la vista al futuro: y las nuevas generaciones como caballos jóvenes y menores son el gran foco.
Capítulo II: los caballos jóvenes
La inversión en caballos jóvenes está siendo enorme, y eso se nota en las pistas nacionales: medias por encima del 80 % con ejemplares cuya venas corren pedigrí de alta cuna deportiva . El Campeonato de Caballos Jóvenes es un estallido de futuro, el escaparate de las próximas estrellas.
Sin embargo, muchos de esos ejemplares se pierden por el camino: se venden o se lesionan, y no existe un verdadero seguimiento o planificación a largo plazo. ¿Quizás se podría establecer un ranking de caballos jóvenes o darles un prefijo como hace la Federación Holandesa (NOP) que les permite comprometerse a X ciclo deportivo?.
Ejemplares españoles compitiendo en Alemania u Holanda — New York, L’Amore Per Sempre o Bombastik por citar algunos deberían estar en el radar de la RFHE. Son parte del futuro, y no están tan lejos de lo que creemos de niveles superiores.
Necesitamos esas listas A,B,C y las que hagan falta. La nueva inclusión de las Ligas tanto de San Jorge Como de Gran Premio son la herramienta perfecta para ello y la gente no se ha enterado mucho. Estas dos ligas son un circuto de competición nacional son puro oro que incentivan el competir, el desarrollo de caballos jóvenes y hay una buena cantidad de premios en Metálico. ¿Quizás pueden servir estas ligas como precursoras de nuevos talentos emergentes? ¿Quizás se podría copiar el sistema alemán como la Copa Burg-Pokal y Louisdor ?. Al final cuando copias, es porque lo están haciendo bien y sirve de ejemplo para mejorar.
Capítulo III: los menores
Si los caballos jóvenes son la espina dorsal de la doma clásica, los menores son el cerebro. Ahí nace todo.
En el libro de la Historia de la Doma Clásica Española, muchos de los grandes comenzaron siendo niños con el brillo en los ojos, admirando a sus ídolos. Sin generalizar, los tiempos han cambiado, y las nuevas generaciones aún más.
Para mi asombro en el Cto. de Europa de Menores 2024, me quede ojiplática ya que, en vez de estar estudiando, analizando y aprendiendo de los mejores de Europa, es decir los ponis alemanes, holandeses, daneses, o los juveniles con ese asiento tan elegante, finura en las ayudas…., algunos estaban más obsesionados en tener un super reel, super fotos o un gran camión. La cruda realidad es que al final, pocos son los que se pasan horas horas y horas viendo pruebas, analizando en ClipMyhorse y allí el entrenador es donde ha de enseñarles.
Compartir pista con tu ídolo en un Campeonato de España debería ser un motivo de pura alegría, de inspiración y de respeto. A veces se da todo por sentado y se olvida el valor de estar a metros de quien te ha inspirado cuando eras pequeño.
Hoy el trabajo del entrenador es más individualizado, es decir antes un mismo entrenador llevaba 10 alumnos. Hoy es diferente. En su momento, los planes de tecnificación fueron un trampolín excepcional para entrenadores y alumnos. Recuperar esa esencia sería fundamental ya que es una base muy buena de formación tanto para entrenadores como padres.
Capítulo IV: los propietarios
Y llegamos al capítulo de los propietarios. Uno de los más importantes y, paradójicamente, el menos visibilizado. Su papel es silencioso, pero fundamental.
El propietario no solo invierte económicamente, sino que concurso tras concurso es el apoyo central. En muchos casos, son quienes apuestan por un potro cuando apenas es una promesa, quienes confían en un jinete ya sea adulto o un jinete que está comenzando su carrera profesional.
En España, sin embargo, aún falta una cultura sólida que reconozca y valore esta figura como se hace en otros países. En naciones como Alemania, Holanda o Estados Unidos, el propietario forma parte activa del equipo: se le informa, se le implica y se le da visibilidad. Aquí, en cambio, su presencia suele quedar en un discreto segundo plano. Reconocer y cuidar al propietario es cuidar el futuro de la doma
Capítulo V: los jueces
El mundo de la doma evoluciona, los estilos cambian y la interpretación de los ejercicios se adapta. Sobre todo ahora, la doma clásica está viviendo un cambio trascendental, algo que se reflejó en el pasado Campeonato de Europa.
Los jueces cuentan con el mejor asiento en la pista de competición. Su criterio define tendencias y marca el rumbo de la evolución técnica. El tema de los jueces es muy sensible y actualmente está en el punto de mira. Está claro que hay un cambio de tendencia, pero parece que el elenco nacional de jueces le falta todavía avanzar hacia una mayor uniformidad de criterios.
La uniformidad de criterios significa, en pocas palabras, que a veces no sabes exactamente qué buscan los jueces; un día premian un aspecto, al siguiente, lo penalizan. Recompensar y castigar son conceptos antagónicos, y cada uno tiene consecuencias, para bien o para mal. La confusión de criterios es, por tanto, algo que hay resolver o mejorar
Por ello, la actualización constante de los jueces es tan importante como la de entrenadores o deportistas. La formación continua es clave y parece ser el camino para ordenar y unificar la interpretación de los ejercicios.
Epílogo: reflexión final
Durante estos últimos años, como fotoperiodista, he sido testigo directo de la evolución de caballos, jinetes y comités organizadores. Y, aun así, muchas veces no somos realmente conscientes de la calidad que tenemos en España, y de verdad que la hay y mucha.
En la semana de la Final del Ciclo de Caballos Jóvenes mantuve una conversación muy enriquecedora con Miki Jordá. Para mi sorpresa, fuimos desgranando uno a uno todos estos capítulos. Las ganas de cambio están ahí, latentes. La necesidad de una planificación sólida también. Y, sobre todo, hay conciencia de las lagunas que existen.
Es cierto que la toma de decisiones en materia de planificación deportiva está condicionada por el presupuesto, pero, al final, todo se convierte en el pez que se muerde la cola: si no hay resultados, no hay presupuesto; y sin presupuesto, no hay opción de hacer planificación deportiva fuera de España y es difícil obtener resultados. Para todo cambio se necesita; acción y acción, de allí que hay que ser tajante con la toma de decisiones.
Sin embargo, los resultados llegan cuando hay una planificación coherente. De ahí nacen los éxitos internacionales, los patrocinadores, y la proyección del país. Puede sonar utópico, pero ya ocurrió. En los años 90 y principios de los 2000 existió un plan, un proyecto que dio sus frutos: los Mundiales de 2002, el Europeo de 2003, los Juegos Olímpicos de 2004 y el Europeo de 2005 fueron el reflejo de un trabajo bien estructurado y una visión compartida.
Las reuniones, las listas largas o cortas son pasos necesarios. Se debe escuchar a los jinetes, entender sus necesidades reales y trazar una hoja de ruta que inspire confianza y dirección. Y los jinetes, por su parte, deben implicarse, aportar su voz, remar en la misma dirección y acatar el plan deportivo.
La gente dice que no tenemos caballos, pero realmente si que los hay y muchos. Lo único es hay que trazar el plan con todos estos caballos que despegan en categorías jóvenes. Ahora mismo en 7 años hay un gran grupo de caballos que con dos /tres años de planificación pueden llegar a Gran Premio.
La doma clásica española tiene todas las piezas; solo hace falta encajarlas para que el puzzle vuelva a brillar.








