Clinic de Full Ases: Cathrine Dufour, Kyra Kyrklund y Jan Brink en Wellington

26Wellington_Clinic_ Triple poker de ases con Cathrine Laudrup-Dufour, Kyra Kyrklund y Jan Brink.

23-01-2026 Lily Forado- Wellington.

Wellington es uno de esos destinos que todo aficionado al mundo ecuestre debería experimentar al menos una vez en la vida. Durante los tres meses de la temporada de invierno, la ciudad se convierte en un auténtico epicentro del deporte: un ir y venir constante de jinetes olímpicos, entrenadores de élite y profesionales del sector que conviven a diario en un entorno donde la excelencia es parte de la rutina.

Con todas las entradas agotadas, y el VIP lleno hasta rebosar, el miércoles 21 de enero de 2026 cerca de 2.000 apasionados del “ballet ecuestre” se dieron cita en el estadio del Adequan® Global Dressage Festival para asistir a la Dressage Infusion Masterclass, organizada por 3 Graces Dressage. Durante tres horas, educación y entretenimiento fluyeron en una sola pista, guiados por tres grandes referentes olímpicos de la doma clásica: Kyra Kyrklund, Cathrine Laudrup-Dufour y Jan Brink. Un total de 12 Juegos Olímpicos entre los tres.

Jan Brink, Cathrine Laudrup-Dufour y Kyra Kyrklund representan tres generaciones y tres miradas de la élite de la doma clásica. Jan Brink, triple olímpico y una de las grandes leyendas suecas del deporte, acumula siete oros nacionales, medallas en Campeonatos de Europa, un bronce mundial y un bronce en la Final de la Copa del Mundo, además de haber hecho historia en Aachen en 2005 con un “hat trick” de victorias que lo llevó al número uno del ranking mundial junto a su mítico Briar. Con solo 34 años, Cathrine Laudrup-Dufour es una de las figuras más dominantes del panorama actual: campeona de Europa en 2025 con doble plata, medalla de plata por equipos en los Juegos Olímpicos de París 2024 y olímpica también en Río 2016 y Tokio 2021, con un palmarés que incluye medalla de oro en el Cto. del Mundo de Herning por equipos, y múltiples medallas individuales Completa este trío de referencia la gran Kyra Kyrklund, referente absoluto tanto en la pista como fuera de ella, profesora en la Universidad Agrícola de Suecia desde 2011, miembro del Strategic Group de la FEI y expresidenta durante una década del International Dressage Riders Club, hoy vicepresidenta, reconocida mundialmente por su capacidad pedagógica y su influencia en la formación de jinetes de alto nivel. Su caballo que le llevó al estrellato fue el famoso «Matador II»

Desde caballos jóvenes hasta Gran Premio, el público fue testigo de una masterclass exigente y profundamente técnica, donde cada explicación invitaba a escuchar, observar y estar muy concentrado. Más que una sucesión de ejercicios, lo que se desarrolló fue una conversación viva sobre entrenamiento, sensaciones y consciencia de las ayudas.

Caballos jóvenes: giro sobre el tercio anterior.

La primera amazona en entrar en pista fue la australiana Hope Beerling, montando a la yegua de cinco años Dynamic Diva (Dynamic Dream x Vitalis), una yegua elegante y con gran amplitud de movimientos. Kyra Kyrklund dirigió el foco inmediatamente hacia la precisión de la ayuda de pierna, recordando que «la pierna se usa, no se aprieta, y siempre con una intención clara».

En el trabajo al galope, insistió en la importancia de la pierna exterior para generar verdadero impulso hacia delante y calidad de salto, subrayando que la claridad debe preceder siempre a la potencia. En cuanto a la reunión, Kyra fue directa: «Para mí, la reunión empieza en el momento en que el jinete se sube al caballo».

Uno de los conceptos clave fue la automatización en el entrenamiento, esos patrones inconscientes que caballo y jinete construyen mediante la repetición. «Para cambiar algo automático, hay que repetir, repetir… Yo intento encontrar atajos», explicó. Entre ellos, mostró pequeñas herramientas desarrolladas a lo largo de su carrera, como el uso de un contacto tipo “correa” que se le pone al caballo con una cuerda normal y corriente, y el jinete la coge solo con una mano, lo restante de la cuerda esta apoyada en el cuello del caballo. El objetivo: invita al caballo a elevar el dorso y a crear una conexión honesta desde los posteriores hasta el contacto con la embocadura. El mensaje fue constante: nunca tirar, siempre sentir.

» “Lo coloco alrededor de su cuello y lo coges con una sola mano. A veces funciona mejor con la mano interior, otras veces con la mano exterior.”

La cuerda para el cuello permite al jinete mantener un contacto constante, y es especialmente útil para perfeccionar las medias paradas con una sola rienda. Con la mano derecha de Beerling sujetando tanto la cuerda como las riendas, la distancia fija entre su mano y la boca del caballo garantizaba una conexión estable y consistente con la boca de Diva.

Ejercicios clásicos como el giro sobre el tercio delantero se reafirmaron como herramientas atemporales, válidas desde caballos jóvenes hasta Gran Premio. «Queremos que el caballo ceda a la pierna y cruce el anterior; uno o dos pasos y relajamos». Al inicio, la yegua mostró dudas, pero a través de la repetición y el buen uso de la pierna del jinete , la comprensión llegó.

Al hablar de la recompensa, Kyra fue clara: «No es la palmada lo que importa, es la liberación. La cesión de la rienda es el verdadero premio».

Cathrine Laudrup-Dufour: asiento, peso y «feeling»

Si la primera parte de la masterclass giró en torno a las ayudas de pierna, la segunda desplazó la atención hacia el asiento y el equilibrio del jinete. Cathrine Laudrup-Dufour tomó las riendas de Dalton de Prépinson (Don Juan de Hus x Suliman de Prépinson), un caballo castrado de ocho años propiedad de 3 Graces Dressage.

Desde el primer tranco, la conversación se centró en el tacto y la sensación. Junto a Kyra Kyrklund y Jan Brink, Cathrine exploró el peso como ayuda, demostrando cómo pequeños ajustes en el equilibrio pueden modificar el ritmo sin generar tensión. Su equitación puso de manifiesto que la calidad del movimiento nace de la consciencia corporal con tu asiento y peso y no de la fuerza.

Entre los ejercicios propuestos destacó la alteración del ritmo del trote en suspensión —dos tiempos arriba, uno abajo—, comparado por Kyra con un baile en el que el jinete lidera y el caballo responde. «Cuanto menos necesites influir, mejor irá el caballo», resumió.

Fiel a su estilo directo y cercano, Cathrine recurrió a metáforas muy gráficas para explicar el uso del asiento, provocando risas entre el público. Habló de referencias corporales que ayudan al jinete a liberar el dorso del caballo y a encontrar una posición más funcional. Cathrine ofreció una de sus famosas explicaciones, tan literales como metafóricas, sobre el asiento. Habló de las imágenes que los jinetes pueden usar desde «sentir la presión del cierre del sujetador” para ayudar a liberar tu espalda, hasta el peso y la colocación del asiento, descritos a través de lo que ella misma, en tono de broma, llamó el “círculo del ano”.

Richard White, marido de Kyra una vez le dijo a Cathrine, ¿puedes sentir tu sujetador?’ Yo respondí: ‘Sí, puedo sentirlo’. Él quería que pensara en ese pequeño broche donde el sujetador se cierra detrás de los omóplatos, para que notara si estaba activado, y que me imaginara cerrando el sujetador. Ahora, ‘sujetador’ es como un recordatorio para mí, igual que el comentario del «circulo de la A», porque ambos están en piloto automático. Así que tengo que pensar en eso. Cambia la forma en que el caballo te lleva, porque de repente puedo abrir el pecho, cerrar el sujetador y sentarme en mi culo’, dijo.

También explicó su filosofía a la hora de iniciar a los caballos: «Empiezo con un trote de poni aburrido». Para ella, la claridad y la sensibilidad están siempre por delante de la expresión.

Cuando aparece resistencia de X ejercicio, su enfoque no es confrontar, sino redirigir: volver al anterior, reequilibrar y recuperar la sensación. A medida que la sesión avanzó, los cambios de pie ocuparon un lugar central. Kyra recordó que los cambios son profundamente personales para cada binomio y que muchos problemas no nacen del ejercicio, sino de una preparación insuficiente.

Jan Brink añadió un recordatorio fundamental, compartido por Cathrine: la importancia de las pausas. «No va a mejorar por hacer más. Hace falta repetición, pero también descansos», insistiendo especialmente en el valor de las transiciones a paso.

Cathrine subrayó además la relación jinete–entrenador como una conversación constante. «Ese diálogo es feedback. Es colaboración. Compartimos lo que sentimos».

Peso y consciencia: el turno de Virginia Woodcock

La tercera parte de la noche se centró de lleno en el «peso del asiento» como ayuda, con la participación de la joven amazona americana Virginia Woodcock, de 17 años, montando a Sans Souci. A través de este binomio, Kyra animó a la amazona a tomar verdadera consciencia de lo que hacía con su cuerpo.

Para ello, introdujo otra de sus herramientas habituales: una venda colocada anterior a la cincha y cogida con las riendas en cada mano, cada lado( ejemplo fotografía) . Cathrine describió este ejercicio como un auténtico game changer, ya que permite al jinete sentir claramente cuándo tira y cuándo eleva el dorso del caballo, influyendo directamente en el pecho y en el equilibrio general.

A medida que avanzó el trabajo, Virginia encontró un ritmo más claro en el trote. Kyra sugirió contar los trancos entre letras y añadir dos más para mejorar la calidad sin aumentar la velocidad. En el trabajo de cesiones a la pierna, volvió a insistir en una idea clave: el momento de soltar y premiar llega cuando el posterior pisa más por debajo del cuerpo. Entonces, recto y descanso.

Cathrine retomó una vez más el tema del contacto y la sensación, explicando cómo un caballo con mayor complejidad en el asiento permite al jinete encontrar un centro de gravedad más bajo. «No se trata del movimiento, sino de la reacción».

Uno de los momentos más celebrados llegó cuando Kyra resumió con humor una de las grandes dificultades de la equitación: «Las tres cosas más difíciles para un jinete son tener el caballo en la mano, sentarse en el trote y hacer una media parada. Si puedes hacer esas tres, puedes hacer Gran Premio». Las risas y el aplauso del público fueron inmediatos.

Jan Brink: ritmo, línea y automatización

Jan Brink centró su intervención en tres pilares fundamentales: «los trancos, el ritmo y las líneas». Todo ejercicio, explicó, debe volverse automático con el tiempo, sin dramatismos. «Muchos jinetes pierden puntos en competición porque no entrenan las cosas de la A a la Z».

La amazona Rebecca presentó a Prince of Hope, un caballo castrado sueco de diez años (Total Hope x Bellagio), propiedad de 3 Graces Dressage. Inicialmente algo tenso por el ambiente, el caballo fue ganando confianza tranco a tranco, hasta mostrar la calidad de su trote. Jan insistió en trabajar las líneas, no solo los movimientos, como base de la regularidad y la consistencia.

Durante esta sesión, Kyra explicó también el uso de las cruzar la rienda del bocado,  como herramienta de análisis de la incurvación, permitiendo al jinete identificar y corregir desequilibrios en el contacto del bocado. Jan aprovechó además para recalcar la importancia de una correcta educación en el uso de la doble rienda: «Como entrenadores, debemos enseñar a montar con doble rienda, a usar las riendas, a ser inteligentes con los dedos y con la presión».

Trabajo avanzado: reunión y piaffe

El cierre de la noche llegó con Austin Webster, habitual de los clinics en Wellington, montando a Guildenstern Sol(Ivanhoe x Guadalupe), semental Trakehner aprobado Gran Premio en 2016. La reunión y el piaffe pusieron el broche final a una velada cargada de contenido.

Kyra describió la verdadera reunión como el resultado de posteriores que se colocan debajo del cuerpo mientras la línea superior permanece elástica. Uno de los conceptos más potentes de la noche fue su explicación de las tres zonas de entrenamiento: la zona de confort, donde nada cambia; la zona de estiramiento, donde se produce el aprendizaje; y la zona de pánico, donde la tensión bloquea la comprensión. «La responsabilidad del jinete y del entrenador es empujar suavemente hacia la zona de estiramiento sin entrar nunca en la de pánico».

Antes de cerrar la jornada, Kyra puso palabras a una de las mayores dificultades de la equitación: 

«El feeling es un sentido, como la audición. Para aprender a sentir, hay que experimentarlo. Es lo más difícil de enseñar en la equitación».

Tras el último ejercicio, los tres olímpicos respondieron a las preguntas del público. Durante tres horas, el estadio permaneció en absoluto silencio, atento a cada palabra. Una noche que recordó que la excelencia en la doma clásica se construye sin ruido: a través de bases correctas, progresión consciente y un diálogo constante entre caballo, jinete y entrenador.